Hoy he tenido la suerte de acertar con la conferencia. La conferencia “Innovación y crisis económica”, impartida por Joan Majó, me ha parecido de lo más interesante. Empecemos desde el principio.
Una vez se ha presentado al conferenciante, ha empezado negando la crisis financiera española. Al principio no sabía por qué camino del laberinto saldría. Después he empezado a comprenderlo. Sin compararme con el Sr. Majó (¡sólo faltaría!), yo también iba por el camino correcto. La culpa es de los ciudadanos que han estado gastando y endeudándose muy por encima de sus posibilidades reales.
El sector de la construcción es el causante de todo, según mi opinión y según lo que he extraído del conferenciante. El crecimiento demográfico del país exige unas 300.000 viviendas anuales, pero desde el año 2000 se han construido 800.000 viviendas anuales. Evidentemente, el stock inmobiliario ha aumentado mucho. La culpa es de los ciudadanos, otra vez, que veían cómo el valor de los pisos aumentaba con el tiempo y veían posibilidades reales de inversión. El banco también hacía de las suyas y financiaba el 100% del capital necesario para la compra del piso… y para la compra del coche y para un crucerito por el Mediterráneo. Todo esto ha generado una burbuja que ha acabado por estallar. En mi opinión, Majó ha dado en la diana al comparar el crecimiento inmobiliario con la enfermedad del cáncer. No todo el crecimiento es bueno; si un cáncer crece, es un crecimiento malo.
Todavía no ha aparecido el término innovación, que era de lo que trataba la conferencia. Pues bien, ahora entra. La Historia nos cuenta que si volvemos a ofrecer trabajo en la construcción a 1,2 millones de personas generará una nueva burbuja. ¿Dónde ubicar toda esta mano de obra? Con la innovación empresarial. Fácil decirlo y difícil de ejecutarlo en mi opinión. Pero para salir de la crisis, es necesaria la capacidad para inventar nuevos productos, nuevos servicios, nuevos procesos y nuevas empresas. Sólo con estos inventos se pueden reubicar tantos empleos para que el crecimiento, esta vez, sea positivo. El conferenciante ha hablado de objetivos y herramientas para cumplirlos, y algunas frases bastante acertadas. Si los desempleados mejoran su formación y sus conocimientos no es suficiente para salir de la crisis. Si no se transforman estas nuevas habilidades y conocimientos en innovación, no sirve de nada; pero si esta innovación no se traduce en competitividad internacional, tampoco sirve de nada.
En servicios, tan importante en las Baleares, también es muy necesario innovar. La calidad del producto en el sector industrial está representada por la calidad en la satisfacción del cliente en el sector servicios. La eficiencia en los servicios tiene el objetivo de satisfacer mejor al cliente con menores recursos. Esto no implica reducir el número de trabajadores, si no en innovar en nuevos servicios que cubran mejor las necesidades de los clientes. Como último comentario, añadir que dentro de los servicios también se encuentran los servicios públicos, los cuales han sido motivo de varias preguntas y debates una vez acabada la charla. En mi opinión, si los servicios públicos no mejoran (sector político principalmente), lo único que nos sacará de la crisis es la recuperación europea y el turismo, más que el aumento del consumo interno o la recapitalización del sistema financiero (Alemania).
En conclusión, la crisis española es culpa de todos, los políticos que democráticamente elegimos no saben arreglarlo y serán los otros países quienes nos saquen las castañas del fuego… si no cambiamos. Innovación, productividad y eficiencia están a la orden del día.
